Micromachismos (de hombres y de mujeres) -Parte I-

19 febrero 2019
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En este artículo, Lila Bendersky nos presenta un programa para convertirse en un hombre feminista. Pensamos, en efecto, que su eficacia es general, y no repara en géneros: es en verdad un programa para desactivar el machismo remanente tanto en hombres como en mujeres, mediante el método de identificar lo que queda de machismo en los comportamientos propios y de la sociedad.

Su riqueza está en que visita una serie de conceptos importantes, sobre los que volveremos en cada oportunidad, y deja muy claro por qué esta gran empresa es una empresa de pequeños logros: sostiene desde el comienzo que la clave está en la deconstrucción cotidiana de los micromachismos.

Es la misma razón por la que una y otra vez llamamos la atención sobre actitudes cotidianas o “perlitas” de los medios, de la publicidad, de los mensajes políticos o las posiciones “políticamente correctas”, con la intención de desnudar su perversión o sus  engañosas consecuencias para, de ese modo, dejarlos al descubierto y para afinar el análisis y la interpretación de los diferentes discursos circulantes habitualmente.

Vamos a presentar el artículo en varias entregas de nuestro boletín, de a dos o tres consejos, para promover un mejor entendimiento y un más rico trabajo sobre ellos en las aulas y los hogares. Y como la idea de enfocar en prácticas naturalizadas de “micromachismo” masculino y femenino, para extirparlas, nos pareció genial, seguramente seguiremos presentando artículos de este tipo más adelante.

A continuación, la primera entrega, que versa sobre reconocer los privilegios masculinos y hablar de eso con los hombres.

“La deconstrucción es un proceso que lleva años y que implica un ejercicio diario donde el individuo se propone identificar, desarticular y eliminar cánones y micromachismos que lo han acompañado a lo largo de toda su vida.

Desde hace un tiempo, vengo escuchando a muchachos de todas las edades afirmar que están deconstruídos. No dicen que están en proceso de deconstrucción, sino deconstruídos, a secas y no se mueven de ese pensamiento.

Lo que están diciendo es que no sólo ya identificaron todas sus prácticas sexistas sino que se deshicieron de ellas. Lo que a cualquier persona le lleva años ellos ya lo lograron, ¡qué maravilla!

Muchos de los hombres a los que les he escuchado decir algo así tienen muy buenas intenciones, creen en la igualdad de género y quieren contribuir a la construcción de una sociedad más igualitaria y justa . Lo cierto es que poner esto en práctica es una tarea ardua inclusive para una mujer que está en esto hace tiempo y tengo mi sospecha de que no terminan de dimensionar lo que realmente implica esta transformación. Reconocer actitudes sexistas en nuestros modos de pensar y actuar no es una tarea cómoda.

En tanto el feminismo lucha por la igualdad de género en la sociedad, está en todos [nosotros] involucrarnos y adoptar comportamientos que vayan en línea con esto que abogamos.

¿Puede un hombre ser feminista? Yo creo que sí. Por eso, armé (a modo orientativo) una lista de 8 actitudes concretas que pueden adoptar para pasar del dicho al hecho.


Reconocé tus privilegios

Puedo enumerar miles de situaciones donde las mujeres estamos en una situación de desventaja frente a los hombres, pero voy a ir a una concreta: la dimensión económica. “Las estadísticas mundiales muestran, crudamente, que las mujeres ganan menos que los hombres en todo el planeta, que hacen más trabajo doméstico no remunerado que ellos (cocinan, limpian, cuidan a los niños, atienden a los adultos mayores y enfermos del hogar), enfrentan tasas de desempleo más altas, tienen empleos más precarios, y son más pobres”, escribe Mercedes D’Alessandro, doctora en economía, en el artículo titulado “Si hay futuro, es feminista”, publicado en el libro “¿El futuro es feminista?”.

Quieras o no, por ser hombre, vas a tener una serie de privilegios y es importante que los reconozcas y luches, desde el ámbito que puedas, por promover la igualdad de género. Por ejemplo, si vas a participar de un panel donde todos los integrantes son hombres sugerí que incluyan mujeres en el espacio. O, denúncialos en esta página maravillosa: All Male Panels.”

[El link a la página referida “All Male Panels” es http://allmalepanels.tumblr.com/ Es una interesante iniciativa, que utiliza la ironía como recurso, para denunciar los paneles compuestos únicamente por hombres].

[Sobre este punto, en Fundación Lúminis hemos hecho nuestro propio trabajo. Hace tiempo que nos llama la atención la escasa presencia femenina en los paneles de los eventos de la más distinta naturaleza: nuevos negocios, bienes raíces, empresas familiares… cualquier cosa; así que, sin pretensión científica, hicimos una cuenta rápida: sobre 15 eventos publicitados en uno de los grandes diarios de circulación nacional entre el año pasado y este, la presencia femenina es del 22%. Debajo añadimos algunas capturas que les podrán servir como ejemplo. Apenas mayor es, por ejemplo, el porcentaje de mujeres integrantes del comité del 54º coloquio de Idea (2018): 7 mujeres de 25 miembros.

El número es de por sí elocuente, pero podemos hacernos algunas preguntas: ¿es el reflejo de lo que sucede en las distintas actividades (a las que los eventos se refieren), o es una doble discriminación y entonces a las dificultades de la inclusión en paridad de las mujeres en las actividades de la vida económica se suma la arbitrariedad prejuiciosa y machista de los hombres y mujeres que eligen y “arman” los paneles?. Por último, un aspecto más cualitativo que cuantitativo, ¿qué rol se le asigna directa o indirectamente a las pocas mujeres que integran los paneles?, porque si fuera para confirmar lo extraordinario de su logro, ¿no estarían en realidad naturalizando la discriminación?

Por otra parte, como se ve en la ilustración siguiente, cuando en forma separada se organizan foros “especiales para mujeres  o para destacar la existencia de mujeres líderes, sí se consiguen un gran cantidad de mujeres panelistas ocupando posiciones importantes en el mundo empresario o emprendedor. Curiosamente, ¿ por qué no son convocadas en los paneles que habitualmente se hacen en el mundo de los negocios o de los líderes económicos? Es en este tipo de actitudes no conscientes en donde debemos trabajar en esa deconstrucción, que recién, recién comienza. Pero llevarla al plano consciente, cuesta aún y mucho.

La distancia entre lo dicho y lo hecho es muy marcada en este campo, y conviene tenerla en cuenta. En este caso, elegimos para ilustrarla el suplemento especial de CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) de octubre de 2018 en diario La Nación, casi enteramente dedicado a celebrar el progreso de las mujeres en la vida de las pymes argentinas. ¿Saben cuántas mujeres integran la comisión directiva de la entidad?, ¡3 de 43 cargos!, en enero de 2019: http://www.redcame.org.ar/seccion/autoridades

Por último, esta disparidad de género no es exclusiva de los paneles. Pensemos por ejemplo en cuántas mujeres escuchamos y leemos como especialistas consultadas sobre determinado tema en los medios de comunicación. Agregamos una imagen de un artículo de un día cualquier sobre un tema cualquiera, pero si enfocamos en esto nuestra atención: ¿cuántas economistas, abogadas constitucionalistas, analistas políticas y expertas en relaciones internacionales consultadas encontramos? Sí, hay prevalencia femenina en temas con impronta “social” como los derechos de las jubilados y la adopción, pero ¿eso responde a una “sensibilidad propiamente femenina” o al mismo estereotipo que pone en las mujeres el cuidado de la familia y del hogar? Ni que hablar de “espectáculos” y asuntos del corazón.

Hablá con otros varones sobre el tema

“Los grupos de Whatsapp masculinos son, en muchos casos, epicentros del machismo donde abundan comentarios sexistas. Algo similar ocurre en muchas juntadas donde nunca falta el macho alpha que hace chistes que desvalorizan a la mujer. Cuando te quedas callado antes esas actitudes, estás avalándolos.

El diálogo entre pares es fundamental en el camino hacia la deconstrucción. Ya existen colectivos de varones antipatriarcales que no sólo buscan revertir toda forma de desigualdad y opresión hacia las mujeres, sino que se proponen a deconstruir qué es ser varón.

De “8 consejos para (intentar) ser un hombre feminista”, por Lila Bendersky, para La Nación del 8 de octubre de 2018.
La imagen es de «Andá a lavar los platos», de Lunik, en La Nación del 20 de febrero de 2019.
Las cursivas entre corchetes son nuestras.

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