Ciencia, ciudadanía, problemas de comunicación y pandemia. Entrevista a Guadalupe Nogués. Boletín mensual N°108

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En este boletín entrevistamos a la Bióloga y Doctora en Ciencias Biológicas por la Universidad de Buenos Aires, Guadalupe Nogués, quien además trabaja en educación en ciencias como docente de nivel medio, universitario y en formación docente. Nogués también se dedica a la comunicación en temas vinculados con las ciencias, las políticas públicas, la posverdad, la salud y el uso de evidencias.
Con ella abordamos la alfabetización en ciencias y su relación con la formación ciudadana en el contexto de la pandemia, tomando a la situación del coronavirus como objeto de estudio para formar en un pensamiento basado en evidencias y comprender al funcionamiento de la ciencia como un proceso de investigación y contrastación, y no solo como la comunicación de resultados y certezas. A su vez analizamos también cómo se construyen los criterios de verdad en un contexto de saturación de información.

-FL:- ¿Cómo ves actualmente la formación en ciencias?

-GN:- Es una de las falencias que tenemos no solo en nuestro país, sino también en el mundo en general.  Algo que nos pasa a los que venimos de la ciencia es que vemos que la educación en ciencias, sobre todo en escuela media,  sigue siendo muy tradicional, muy enfocada en los conocimientos obtenidos. Hay muy poca presencia de la manera en la cual se obtienen los conocimientos en ciencia, de lo que es el pensamiento científico; me refiero: desde evaluar evidencias a generarlas,  entender cuan poderosa es una afirmación y si está sostenida o no por evidencias. Todo eso que forma parte del quehacer del científico, que obviamente es algo muy específico, al no estar tan presente y adaptado en la escuela,  genera algunas distorsiones que me parece que son un problema. Me refiero a  la visión que se da de la ciencia en la escuela media, es decir: un cúmulo de resultados de conocimientos obtenidos en la que se pierde la dimensión de procesos y de construcción de conocimientos. Eso nos lleva a un montón de otros problemas, por ejemplo: cuando vemos construirse a la ciencia en tiempo real como nos está pasando ahora con esta pandemia, no sabemos muy bien como abordarla.

Más allá de la tragedia que la pandemia es para todo el planeta, podemos tomar este problema y la formación en ciencias como una manera de reflexionar un poco más sobre qué educación queremos y nos hace falta para que un ciudadano pueda tomar buenas decisiones. Creo que ahí hay una veta que faltaría explorar un poquito más.

-FL:- ¿Este proceso de pandemia se puede transformar en un objeto de estudio para trabajar en educación en relación al pensamiento científico y cómo funciona la ciencia en su proceso, ya que estamos  viviendo la evidencia de sus marchas y contramarchas en la búsqueda de un tratamiento y vacuna para el coronavirus?

-GN:-  Puede ser un buen estudio de caso, pero no es el único ejemplo que tenemos donde la ciencia está aprendiendo sobre la marcha. Podemos encontrar ejemplos de esto en paleontología, en geología, en física. La ciencia está ocurriendo permanentemente a nuestro alrededor. Lo que pasa es que, por primera vez, tenemos un tema que está convocando a todos al mismo tiempo de una manera sincronizada. Cuando digo todos, no es solamente todo el planeta, sino los tomadores de decisiones, los políticos, analistas de todo tipo y empresarios entre otros. No es solamente un tema que nos permite reflexionar acerca del papel de la ciencia o de cómo ocurre. Sino también en como la ciencia se está vinculando con otros ejes como la tecnología, la sociedad, la cultura,  la economía y la política.  Cuando hayamos atravesado esta situación podremos analizarla a la luz de todos estos ejes y ver que la ciencia es un eje más en un problema que es multidimensional. Pero  no es un eje más cualquiera, sino que es la que nos da evidencias, y esas evidencias son las que necesitamos para tomas mejores decisiones.

-FL:-  Estamos inmersos en un contexto en el que las altas dosis de información a las que estamos expuestos a través de múltiples pantallas mediadas por tecnologías que llevamos en el bolsillo, como el celular, generan instancias de cierto aturdimiento, y  a su vez ese aturdimiento tiene que ver con informaciones que circulan y conectan con algún aspecto del marco de creencias de cada uno de nosotros, por lo cual también generan un grado de empatía. ¿Cómo te parece que se puede trabajar  la meta cognición en ese contexto?

-GN:-Por supuesto que en una situación tan crítica y anómala como esta es difícil todo esto. Es difícil en tiempos normales, cómo no lo va a ser ahora. Pero esto a su vez es también un aspecto central , porque estamos sumergidos en un exceso de información. Uno podría decir la información nunca sobra, ¿cuál es el problema?. Pero sí, la información nos está abrumando, y estar todo el tiempo conectados o todo el tiempo expuestos a la información nos despierta una especie de reacción defensiva en la cual rechazamos la información. Eso se vuelve un problema y se suma a otro aspecto de esto, que no es propio de esta época sino que estuvo siempre, pero que ahora con el acceso permanente a Internet y a los medios está intensificado, me refiero a la desinformación, a las noticias inventadas, distorsionadas, y manipuladas, a hechos o dichos sacados de contexto. Eso es la desinformación. Además suele tener un componente emocional muy fuerte que nos da miedo y sensación de urgencia. Eso nos agota.  Por ese motivo  tendemos a encerramos más y ser más refractarios a incorporar información valiosa. Así nuestras decisiones personales o colectivas se ven afectadas. Creo que ahí también hay un aspecto que se puede fortalecer en la escuela. Obviamente que estoy pensando en ejes que van más allá de cada disciplina. Se podría pensar en talleres transversales o en nuevas materias. Es algo que se está empezando a hacer en otros países del mundo, por eso tengo alguna esperanza. Deberíamos desarrollar una especie de educación sobre cómo funciona la información y los medios. Creo que ahí también está relacionada la formación ciudadana. Necesitamos saber como defendernos del exceso de información, por lo que debemos poder conocer qué es información y qué es desinformación,  entender que un medio de comunicación profesional me puede dar generalmente mas certezas que un posteo anónimo que me llega por las redes sociales. Pero también necesitamos entender cuales son los incentivos económicos de los medios de comunicación, y por qué a veces promueven contenidos emocionales. Los contenidos emocionales son más distribuidos por nosotros, los consumidores de información, y los medios necesitan eso. Entonces hay una complejidad, que no es difícil de entender, si uno la trabaja por supuesto. No es una cosa que requiera muchísimos años ni mucho menos. A veces los adultos pensamos que los chicos nacieron con Internet y determinadas cosas ya las saben, y no es así. Los que trabajamos en el aula hace muchos años tenemos muy en claro que cuando los chicos tienen que buscar información en algunas fuentes en Internet se quedan con el primer resultado de la búsqueda. Salvo que se los hayan enseñado, no tienen generalmente las herramientas para discriminar una información de calidad de una que no lo es.

Ver aquí la reseña del libro Pensar con otros. Una Guía de supervivencia en tiempos de posverdad de  Gualupe Nogués

 

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