Fundación Lúminis entrevista a Fabio TarasowVigente

11 octubre 2013 | |

En esta oportunidad abordamos la relación entre tecnologías de la información y la comunicación (Tic) y la educación. Para ello le realizamos una entrevista a Fabio Tarasow, Coordinador Académico PENT Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías – FLACSO Argentina.  En ella él despliega el desarrollo de ese posgrado,  algunas concepciones que lo componen y su mirada sobre la presencia de los dispositivos móviles en las aulas.

El posgrado de FLACSO se inscribe en un escenario de ofertas académicas, públicas y privadas, que organizan propuestas formativas para los docentes en torno a las Tic. Por ello es relevante la difusión de estas alternativas para que los formadores puedan construir sus trayectorias de aprendizaje y actualización con el objetivo de ampliar sus enfoque y mejorar sus prácticas.

Favio Tarasow es Licenciado en Ciencias de la Educación. Estudió Cine y Televisión (Univ. de Tel Aviv). Realizó una Maestría en Tecnología Educativa (ILCE, México). Es doctorando (FLACSO) y coordina el PENT (Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías, FLACSO, Argentina).

¿Por qué nace el proyecto PENT en FLACSO? ¿Por qué deciden crear un área específica de TIC y Educación?

El PENT surgió como posgrado presencial que abordaba las nuevas tecnologías pero rápidamente viró para convertirse en un espacio mucho más amplio, donde la propuesta académica de formación de posgrado pasó a ser un espacio de producción, de investigación, de difusión del quehacer de la educación y las nuevas tecnologías.

Esta área de vacancia que detectamos se llenó pronto de preguntas y desafíos. Para dar cuenta de ello se conformó un equipo interdisciplinario entre 2003-2005 con gente que estuvo trabajando fuera del país en diversos campos de las tecnologías, lo que permitió desde el principio tener una mirada muy polifacética. El objetivo del PENT es desarrollar un marco teórico para ver de manera amplia cómo se relacionan la educación y las nuevas tecnologías.

¿Cómo está conformado el PENT?

Por un espacio académico de formación de posgrado, uno de investigación y uno de divulgación y asesoría. Cuando investigamos “qué es la educación en línea” lo hacemos al mismo tiempo que abordamos “cuáles son las formas de enseñar en línea”. Es producir e investigar al mismo tiempo. La forma es contenido en el posgrado.

También tenemos un área de difusión/expansión/asesoría que fuimos desarrollando a medida que la gente nos fue conociendo y contactando: municipios, provincias, instituciones que necesitan pensar, solucionar, poner en práctica algún programa, capacitar docentes, etcétera.

Por otra parte, dimos forma a la Comunidad del PENT, integrada por graduados que terminaron el posgrado. Estos graduados forman vínculos tan fuertes durante la cursada, que cuando terminan el posgrado quieren seguir en contacto con sus compañeros. Es una comunidad activa que se nuclea a través del portal del PENT, en el que se desarrollan actividades. En paralelo existe también la Red de Graduados del PENT. Esa red no es tan difusa como la comunidad. Está pensada para que el PENT tenga referentes instalados, pensando y desarrollando temas de actualidad y debate.

¿Cuántos graduados tienen?

Estamos terminando la décima cohorte del Diploma Superior, y de la Carrera de Especialización estamos en la octava… ya han pasado por el campus del PENT más de 2000 egresados.

Desde el 2003 hasta hoy han habido grandes cambios en lo referido a tecnologías y educación, ¿cómo ven esa velocidad y ese pasaje?

Cuando empezamos, el tema de punta eran los blogs, o que la gente accediera a usar su correo electrónico. En ese momento había todavía una etapa de introducción a las TIC: prender la computadora, “este es el navegador”… Había un espacio dedicado a eso.

Con el paso de los años este umbral fue cada vez más alto. Ya saben de qué se trata. Quizá el escalón más arriba hoy son las redes sociales o el mundo digital (no sólo la computadora, las tabletas, los celulares… el mundo digital fue tomando diferentes formas).

No nos preocupa el avance en términos tecnológicos. Es en la intersección entre lo tecnológico y lo social donde uno tiene que estar siempre atento para ver para dónde están yendo las cosas. No tiene que ver con el dispositivo en sí mismo. Hoy, por ejemplo, vemos que hay ralentización en las innovaciones en las computadoras. Si uno busca aplicaciones nuevas difícilmente las encuentra. Por el contrario, hay mucho movimiento en el uso de dispositivos móviles.

Hacer el management de esa vida social, digital y física y de esos artefactos digitales es parte de lo que nos preocupa ahora.

Continuemos entonces con la propuesta de formación docente ¿Cuáles son los puntos fuertes del  Diploma Superior y de la Carrera de Especialización en Nuevas Tecnologías?

La primera característica es que tratamos de que sea un espacio amplio de formación. Si bien gran parte de la población del posgrado son docentes, intentamos no escolarizarla. Buscamos siempre pensar en un sentido amplio de la educación, observar qué sucede en las aulas y también en otros escenarios, y enriquecer los debates con lo que pasa con los docentes y con los que vienen de otras profesiones.

Hay algo que es muy distintivo de la manera en que se hace el trabajo en el PENT. Es muy demandante. No sé si es bueno o malo para presentar la propuesta, pero trabajamos con la idea de un encuentro semanal y dentro de esa semana se producen actividades a las que uno tiene que ir llegando hasta que se abre una nueva sesión cada viernes. Entonces hay un trabajo muy intenso cada semana. Uno entra al campus y el campus está vivo, porque uno se retroalimenta y se alimenta del trabajo que van haciendo las personas.

Así como el trabajo en el campus es constante, los vínculos que se forman son muy fuertes. Y eso se ve al final, cuando hacemos el coloquio de defensa del proyecto que se ha ido construyendo a lo largo del año. La cuestión es que mucha gente estuvo trabajando durante el año sobre esa propuesta y conocen todas sus vidas e historias, pero nunca se habían visto personalmente. Ese día de encuentro es muy mágico.

Volviendo a las sesiones semanales, lo que sucede en ellas es que se va formando un grupo de trabajo en las comisiones que son de unas 35 personas, que tienen un tutor/docente que pregunta, lleva adelante la evaluación, trabaja con el contenido y trabaja con el grupo, con lo que se enseña y lo que se aprende.

¿Cómo se articula el trabajo en el posgrado?

Durante el primer año del posgrado se trabaja la relación entre tecnología y educación pensado en diferentes escenarios, y en las diferentes formas que se pueden articular en procesos de enseñanza. Pero sobre todo con cómo trabajamos o cómo se nos ocurre trabajar con las tecnologías para generar procesos de enseñanza que promuevan la construcción del conocimiento. En lo diferentes módulos del Diploma vamos analizando las tecnologías y la sociedad, para focalizarnos luego en los procesos de enseñar y aprender con TIC. Después pasamos a ver qué pasa con los materiales didácticos en estos nuevos escenarios hipermediales y multimodales. Luego, nos enfocamos en el proyecto, que es la implementación de una secuencia que haga uso de TIC.

Hasta aquí el Diploma Superior. Los que siguen con la Carrera de Especialización cursan un segundo año que se enfoca específicamente en el diseño, creación, análisis y evaluación de entornos de enseñanza en línea y cómo es posible generar diferentes espacios en línea para promover distintas propuestas educativas.

Definamos entonces las diferencias entre educación en línea y a distancia…

Educación en Línea es una construcción que involucra elementos pedagógicos y tecnológicos. No es un objeto tecnológico ni es una definición pedagógica. Hablamos de un modelo pedagógico que utiliza las tecnologías como un espacio de encuentro a diferencia de la Educación a Distancia que utiliza la tecnología como un medio de “delivery de contenidos”. En la Educación a Distancia, la tecnología se usaba como un puente para solucionar la distancia, hacerle llegar a otro que estaba lejos… para transmitir.

La Educación en Línea no transmite: todos se encuentran en esta mesa, esta mesa es el entorno en línea, y a partir de ahí tenemos la posibilidad de acceder a los contenidos, que pueden ser textos, videos, fotos, audio. Tenemos al otro y tenemos la posibilidad de debatir y construir con el otro. Entonces, la tecnología es más un puente, es un territorio, porque todo está sucediendo en este espacio con una fuerza centrípeta. Ahí podemos hablar de Educación en Línea.

¿Y en lo referido a la enseñanza y TIC?

Por ejemplo, un debate “viejo” que vuelve a aparecer es el de la programación como la alfabetización del siglo XXI. Es un debate muy complejo, realmente muy interesante, porque si bien el debate comenzó hace mucho, es diferente con el paso del tiempo.

Hace muchos años, la propuesta de enseñar programación en la escuela tenía que ver con el desarrollo de las capacidades lógicas. El objetivo era aprender a pensar enseñando programación. Hoy, el debate está más relacionado con la constitución del sujeto, para que no devenga en un consumidor pasivo de todos los dispositivos que nos rodean. Se trata de conocer cómo funcionan los dispositivos para tener estrategias de injerencia o defensa. Poder tener un mínimo nivel de acceso al funcionamiento de los dispositivos se convierte en una habilidad básica a principios de este siglo.

Al respecto, ¿cómo ves la inserción de las TIC en las aulas argentinas?

Como cada aula es un mundo, hay que pensar en varias situaciones y varios problemas. Desde mi experiencia personal, pensar la computadora/dispositivo en el aula y las “fotos” que vemos hoy, de alumnos sentados en un aula tradicional y un pizarrón y un docente… es una situación contradictoria en sí misma. Esta debe ser una etapa de transición muy corta.

Si dentro de unos años seguimos con la misma foto, algo anduvo mal. La llegada de las computadoras/dispositivos al aula tiene que ser un catalizador. Estamos ahora en una situación compleja porque venimos con un marco institucional, con las historias institucionales y culturales de cada uno de los miembros que forman el sistema educativo, que todavía están pensando en el aula, en las horas, en la currícula, en las asignaturas sin cuestionarlas. Ahora, estos dispositivos usados de manera correcta deberían dispararnos nuevas formas de pensar el tiempo y el espacio escolar.

Cuando hablamos de los celulares en el aula, el primer reclamo es que los celulares molestan ¿Por qué molestan? ¿En qué situación de clase molestan? Molestan cuando el profesor quiere seguir dando clase de una manera tradicional y los alumnos están dispersos. Ahora, si pensamos en una situación de clase donde los alumnos están trabajando y el rol del docente es generar una problemática de trabajo para que los alumnos puedan usar el celular para resolver el desafío, entonces el celular no molesta. El problema, en definitiva, no es el dispositivo, sino el contexto y el modelo de aula en el que se encuentra. Lo mismo sucede con las laptops.

Cuesta mucho siempre porque primero tiene que ver con cambiar cómo el docente se para en el aula. No se puede competir con la facilidad que tiene un adolescente para usar el dispositivo; el adulto debe aportar desde la visión crítica del uso del dispositivo (¿para qué los usamos?, ¿por qué lo usamos?). En clase usaba la frase “billetera mata galán y selección crítica de la información mata nativo digital”. Los jóvenes que tienen mucha facilidad para usar los dispositivos no necesariamente saben gestionar e usar la información, seleccionarla y procesarla. Hay mucho trabajo que debe hacer el adulto y, en especial, el docente.

Esto va a empezar a cambiar cuando acompañemos la llegada de las tecnologías con procesos que ayuden a las escuelas y sus directivos a modificar el modelo de aula establecido. El modelo educativo de hace 150 años, que no sirve más ahora.

¿Cuál es entonces la foto del aula que deseás para los próximos años?

Tenemos algunas pistas en la charla del TEDx

 

De todas formas, sería muy provocativo que la foto sea la de un jardín de infantes. Porque en el jardín vemos la manera en que queremos que se vuelva a trabajar en la escuela: trabajan en grupo, en mesas redondas, por proyectos, trabajan con un docente que propone pero que no está dando clases. Entonces, es casi gracioso y provocador al mismo tiempo, pero pensamos que es posible algo así de aquí a cinco o diez años

También está el concepto de “flipping classroom”, o clase invertida, que es muy sencillo: “vamos al aula a trabajar con los dispositivos y la tarea en la casa es ver los videos o los contenidos que antes se veían en el aula”. La ejercitación se hace en la clase y la parte de contenido, donde uno tiene que ponerse a entender cosas, puede ser un trabajo solitario, o que necesita sus tiempos, cada uno puede hacerlo en su casa. Es una idea sumamente sencilla en la que la tecnología no es brillante pero es muy revolucionara al mismo tiempo. Estas ideas son las que nos pueden hacer diferentes. ¿Qué me gustaría a mí? Que estas ideas sean parte de las discusiones comunes de la educación en los próximos años, y que los docentes que se están formando ahora no salgan formateados según el modelo antiguo.

Lo que vemos es que la tecnología llega en un momento en el que, en general, el formato escolar está en cuestión. Si no estuviera la tecnología igual las cosas no están funcionando del todo bien.

El acompañamiento de los docentes suele ser lo más difícil. Influye mucho el rol de los directivos. Por otro lado, la falta de un marco muy claro -si bien puede ser caótico para algunos- propicia que los docentes que tienen iniciativa, que tienen ganas, tengan más lugar para moverse. Donde hay docentes con iniciativa y donde hay instituciones que le permiten a estos docentes investigar y probar empiezan a surgir proyectos interesantes.

Aquí aparece algo que yo sostengo que es una paradoja: la utilización de las tecnologías es algo muy artesanal. Los artesanos que trabajan y conocen el material y lo utilizan de manera virtuosa son estos docentes, que tienen mucho oficio y pueden experimentar con las tecnologías de manera artesanal.

Para terminar, ¿por dónde debe comenzar un docente que desea incorporar las tecnologías a sus propuestas de enseñanza?

Los docentes, primero, tienen que animarse a explorar y experimentar. Segundo, deben entender que la tecnología sola no enseña y no soluciona nada, y que es solamente a partir de la función del docente y del uso de las TIC que se pueden lograr situaciones de aprendizaje de excelencia.

¿Entonces? Hay que tratar de ir de lo chiquito a lo grande. Empezar con la idea de actividades de un día (de una clase), usar algún dispositivo o aplicación para hacer esta actividad. Empezar a ver cuándo vale la pena usar la tecnología. Después, uno va ampliando el horizonte, se piensa en conjunto, se pueden hacer proyectos que involucren varias asignaturas, y después llegar hasta un proyecto global institucional.

Para nosotros todo está por hacerse. Pero, si alguien que está leyendo esto dice “voy a interesarme”, lo más importante es que no se mande como el llanero solitario. Tiene que ver en su escuela quién ya está trabajando con las TIC, partir de la experiencia de los otros. También hay portales donde pueden encontrarse actividades preseleccionadas que valen la pena, participar con docentes en foros para comentar experiencias o pedir ayuda… Y claro, para aquellos que quieran meterse de llenos y estar acompañados, hay muchas ofertas de posgrado.