Suecia crea una diplomacia basada en que los derechos humanos incluyan específicamente los derechos de la mujer y con perspectiva feminista

11 junio 2019
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En varias ocasiones en esta misma sección nos ocupamos de registrar qué ocurre en diferentes países del mundo en relación con la agenda de género. En este caso, nos concentramos en Suecia y su llamada “diplomacia feminista”.

La “diplomacia feminista” es una serie de principios inspiradores y propuestas prácticas que orientan la política exterior de ese país europeo, incorporando a las mujeres en roles determinantes en la gestión de las relaciones internacionales sueca, análisis de situaciones con perspectiva de género y para promover desde ahí el mejoramiento de la situación femenina en todo el mundo.  

Margot Wallström, ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, exponiendo en la Asamblea General de la ONU

Los tres pilares sobre los que se asienta la diplomacia feminista son: 1) incrementar la participación femenina en los ámbitos de decisión; 2) integrar los derechos de la mujer al concepto de derechos humanos, del que muchas veces aparece escindido, con lo que pierde  fuerza y visibilidad; y 3) movilizar recursos económicos hacia los objetivos de género.

En el artículo que compartimos, hay algunas referencias sobre cuánto ya  ha caminado Suecia en la implementación de este programa.

Sin embargo, no ha sido un camino fácil: en ocasiones ha llegado a la disyuntiva de tener que elegir entre insistir con sus ideales o sostener sus relaciones de larga data y enorme significación con países como Arabia Saudita, que llegó a retirar sus embajadores de Estocolmo, luego de que la ministra sueca de relaciones exteriores, Margot Wallström, expresara públicamente su preocupación por el desconocimiento de las libertades de las mujeres en ese reino.

Lo novedoso de la propuesta sueca, sistematizada recientemente en un “manual de diplomacia feminista”, no es su dimensión internacional, porque son muchas y variadas las organizaciones de la sociedad civil de alcance global y regional que desarrollan estrategias transnacionales para concientizar sobre los derechos de las mujeres y lograr su cumplimiento. Lo novedoso es que un país vuelva política pública oficial esa pelea y destine a ella su fuerza diplomática.

En relaciones exteriores se distingue tradicionalmente entre un “poder duro”, el de la economía y las armas; y un “poder blando”, que se deriva de otras fuentes de legitimación. Embanderado en la defensa de los derechos de la mujer en el mundo, Suecia se encamina a ser un país cada vez más poderoso.

A continuación, el artículo completo:

En Suecia, un manual para promover la diplomacia feminista.

El país busca impulsar los principios de su política exterior

ESTOCOLMO (AFP).– Suecia presentó ayer un “Manual de diplomacia feminista” para promocionar entre las ONG y el resto de los gobiernos los principios de su política exterior focalizada desde 2014 en la defensa de los derechos de las mujeres.

Luego de las elecciones legislativas de septiembre de 2014, el gobierno socialdemócrata, el primero en este país en lograr la paridad entre hombres y mujeres, impulsó una diplomacia feminista, cuyos objetivos son “promover la igualdad de género” y “garantizar a todas las mujeres y chicas sus derechos fundamentales”.

“Los derechos de las mujeres son derechos humanos”, repite habitualmente la ministra de Exteriores sueca, Margot Wallstrom, haciendo referencia a un lema del movimiento feminista, también utilizado por Hillary Clinton.

Emancipación económica, lucha contra las agresiones sexuales, influencia en los procesos de paz, mejora de la participación política… La diplomacia sueca utiliza todos sus mecanismos para hacer progresar el feminismo en todo el planeta. Estas acciones políticas fueron resumidas ahora en un libro de unas 100 páginas.

Algunas de las medidas defendidas en este manual son garantizar el mismo número de hombres y mujeres en las conferencias; utilizar más recursos humanos y financieros a favor de los derechos de las mujeres, e invertir en las redes sociales.

En 2016, un 40% de los embajadores suecos eran mujeres, mientras que hace 20 años el 90% de los embajadores suecos eran hombres, según un gráfico del manual que refleja el peso creciente de las mujeres en la diplomacia sueca.

“Cuando impulsamos la diplomacia feminista hace cuatro años, las reacciones fueron poco entusiastas. Algunos se burlaron durante los primeros días”, explica a la AFP Wallstrom, que el año pasado recibió el Premio Agente para el Cambio de la ONU por su trabajo en defensa de los derechos de las mujeres.

No obstante, los resultados concretos de la diplomacia feminista resultan difíciles de determinar. Según sus impulsores, su objetivo es cambiar de paradigma y esto requiere tiempo.

“Solo es el principio, queda tanto por hacer”, reconoció Wallstrom.

*Diario La Nación, del 24 de agosto de 2018.

*Más sobre este tema: https://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/06/150623_internacional_suecia_politica_exterior_feminista_ch

*Sobre Margot Wallstrom, aquí
https://es.wikipedia.org/wiki/Margot_Wallstr%C3%B6m

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