Nuestras premisas en la base de la Sección Educación y Género…

1 Agosto 2017
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Si comenzamos a discernir desde una premisa errónea, solo nos queda una respuesta mas errónea aún. Como si nos referimos al hombre libre partiendo del esclavo o al ciudadano partiendo de la monarquía, para dar solo dos ejemplos, si hablamos sólo de género, ya estamos discriminando.

Debemos mirar desde la igualdad del ser humano, del individuo, ese que tiene necesidades que satisfacer, y desde esa mirada nos será claro ver las diferencias que luego encontramos cuando hablamos de género.

Y comienzan las preguntas: tenemos todos que comer, ¿por qué siempre está la mujer con los electrodomésticos?; tenemos todos que limpiar lo que ensuciamos, ¿por qué es una mujer la preocupada?; deseamos hijos, que la sabia naturaleza nos enseña que necesitamos dos células diferentes para dar vida a un embrión, ¿por qué es la mujer la responsable?

Las mujeres legitiman muchas veces esta mirada parcial, por ejemplo cuando refiriéndose a estas tareas comunes derivadas de necesidades también comunes, dice del hombre “no me ayuda”, o “me ayuda”, dando por sentado que la responsabilidad es enteramente suya; o “me hizo las compras”, cuando las compras son para toda la casa. Si repasamos nuestra vida cotidiana, vamos a encontrar mil ejemplos más.

Solo hay una posibilidad de salida de esta dinámica discriminadora: vernos como individuos iguales en derechos y obligaciones.