¡QUIERO HACER UN VIDEOJUEGO! Un e-book para niños y niñas de 8 a 99 años

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El juego es una de las actividades preferidas y más intensamente practicadas por niños y adolescentes. Jugar es un acto que surge de la propia voluntad del participante, no es impuesto por nadie y se configura bajo su libertad. Es muy distinto del trabajo, que en general se basa en una obligación impuesta de manera externa. Esto nos lleva a pensar que jugamos por el placer mismo de hacerlo, para sumergirnos en mundos de aventuras, para explorar escenarios, para lograr vencer numerosos retos parciales en busca de un placentero final, o para compartir con otros esa sensación de felicidad.
Desde que en 1972 se presentó Pong, el primer videojuego para computadora comercial, se ha desarrollado una novedosa y enorme industria del entretenimiento. Ciertamente, es una industria con una lógica propia dada por sus modelos y lenguajes de desarrollo; por los modos de publicitar productos, consolas o computadoras de juego; por las diversas interfaces para jugar y hasta por las comunidades de fans, entre muchos otros elementos que componen este universo. Por otra parte, el hecho de que los videojuegos digitales se hayan popularizado y masificado ha dejado una marca vivencial fuerte en aquellos que naturalmente nacieron y vivieron de la mano de esos
juegos.
Para algunos estudiosos del tema, estos artefactos tecnológicos, que surgieron como parte de una industria del entretenimiento, están modificando nuestras formas de aprender y producir conocimiento (Gros Salvat, 2008: 10).
Así mismo, ya existe evidencia de una correlación entre el uso de simulaciones, aplicaciones interactivas o juegos, y la mejora de los logros académicos (Zielezinski y Darling-Hammond, 2014).

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