Boletín de novedades educativas N° 55: Entrevista a Alejandro Artopoulos. Internet y educación.

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En el boletín del mes del julio realizamos una entrevista al Magister Alejandro Artopoulos, especialista en la relación entre tecnologías de la información y la comunicación y la educación. En esta oportunidad abordamos el eje de la incorporación del uso de internet en las prácticas educativas dentro y fuera del aula. En ese sentido surgió la temática de los entornos virtuales de aprendizaje y las propuestas educativas mixtas que balancean lo presencial y lo virtual en los procesos de construcción de conocimiento.

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Es Director del Laboratorio de Tecnologías del Aprendizaje en la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés. Miembro de la Carrera de Investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC). Sociólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Master en Gestión de la Tecnología, UBA, y Master y Candidato a Doctor en Sociedad de la Información y el Conocimiento, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesor Invitado en UBA y FLACSO. Fue Consejero Asesor del Programa ConectarIgualdad y Consultor de UNESCO, CEPAL, BID, PNUD, AACREA y Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva y Gobiernos Provinciales.

    A nivel pedagógico vos planteás que la implementación del programa Conectar Igualdad adolece de la condición de garantizar la conexión a internet en las aulas. ¿Qué tipo de propuestas pedagógicas considerás que se podrían desarrollar en esas condiciones?

La informática desconectada a internet es la informática de los 90, es más diría que de los 80. Es la del logo, la del excell.  Para eso no hubiéramos puesto computadoras en el aula. Para eso hubiésemos dejado los laboratorios de informática para  equiparlos mejor y listo. El interés educativo de las computadoras no es por las computadoras, es por internet.

¿Cómo instrumento de conexión?

Sí, pero fundamentalmente de colaboración. Lo que cambia, cuando hablamos de internet es mucho más que los medios de comunicación o la conexión instrumental de pasarse un archivo. Está cambiando el lazo social. Eso lo vivimos todo el tiempo gracias a  los celulares. Estamos con whatsapp, con las redes sociales, Youtube. Nuestro entorno social cambia.

La presión que la sociedad ejerce sobre la escuela para que incorpore esa tecnología tiene que ver con este cambio en el lazo social.

¿Entonces no sería hasta más práctico el uso de los dispositivos que traen los propios chicos a la escuela, que son los celulares y que están conectados a internet?

Definitivamente. Hoy se da esa paradoja. Los chicos, en muchos casos, acceden a teléfonos muy poderosos que, a veces, solo necesitan un tecladito bluetooth y ya está.

Pero volviendo al tema pedagógico, lo que observamos en nuestra investigación sobre las prácticas docentes en Conectar Igualdad  (desde el Laboratorio de Tecnologías del Aprendizaje en la Escuela de Educación de UdeSA)   es que, más allá de las dificultades técnicas de conexión que lleva al uso del pendrive como recurso para compartir archivos, la aplicación que hacen de la tecnología es una aplicación mecánica de las estrategias pedagógicas que ya traían de antes. No hay un replanteo de las prácticas docentes.

Pero ese docente, siendo alumno, no se formó con ese tipo de recursos. No tiene una referencia previa para poder  replicarla o adaptarla.

Sí, pero no necesariamente tiene que haber nacido con el dispositivo.

Otra tema que observamos es que esta cuestión de que los nativos digitales tienen una cierta superioridad en el manejo de los recursos digitales que los que no son nativos es absolutamente difícil de verificar en el aula. Porque la mayoría de los alumnos es verdad que tienen un manejo muy diestro del Facebook, el Whatsup de algún video juego y de dispositivos que usan en su vida cotidiana, pero cuando tienen que usar ese dispositivo para aprender, el nivel de conocimiento siempre es mucho más bajo que el del docente. Y digo del docente, no de un especialista en tecnologías educativas.

En el uso del Word o el Excell…

Sí. Y quizás  te diría más, en el uso del explorador. Cosas mucho más básicas. Ahí es necesario que el docente  se dé un tiempo no solo para capacitarse y para actualizar sus conocimientos respecto los usos y las capacidades de sus dispositivos, sino también para replantearse su práctica, reflexionar sobre ella y practicar en un entorno seguro.

¿A qué te referís con un entorno seguro?

Un entorno seguro es un aula con un especialista en donde el docente pueda hacer prácticas sin tener que estar expuesto a los alumnos. Un espacio donde pueda experimentar. Por ejemplo en Conectar Igualdad se subestimó cómo modificar las prácticas docentes porque no hubo una estrategia de creación de aulas experimentales, una estrategia orgánica de cambio.

Hay un proyecto que me parece  bueno que es el de las aulas CREA en las escuelas ORT. En esas aulas hay especialistas, hay disposición y los docentes van a desarrollar contenidos y  a pensar estrategias de enseñanzas junto con ellos.

Si nosotros dimensionamos que a nivel de escuelas ORT hay centros CREA y así y todo vemos que no es fácil que un docente pueda ir incorporando estrategias Tic en la enseñanza, nos podemos imaginar el nivel de esfuerzo que significaría hacer eso a escala nacional en todas las escuelas secundarias. A eso me refiero cuando digo subestimación.

Observás entonces una tensión entre la búsqueda de incluir y la de mejorar la calidad formativa de los docentes en la incorporación de las Tic.

No, no es una tensión. Yo creo que en Conectar Igualdad la inclusión no está garantizada. La tensión ya está quebrada hoy, porque lo que se incluyó es el uso social de la computadora en la casa, pero no se incluyó en el aula. Esto es bastante difícil de entender desde el punto de vista técnico porque no es o un problema tecnológico o un problema pedagógico. Es un paquete integrado que funciona o no funciona.

¿Qué implicaría hacer que funcione?

Por ejemplo en Inglaterra están cambiando todos los diseños curriculares. En los temas en alfabetización en medios.

¿Haciendo énfasis en qué, por ejemplo?

En incorporar nuevas materias cambiando toda el área de prácticas del lenguaje. Plantear una alfabetización en serio en medios implica reposicionar a las prácticas del lenguaje dentro de un universo de géneros discursivos multimediales.

¿Qué ejemplos de trabajo considerás que podrían ser adaptables a nuestro contexto?

En el caso de las ciencias exactas, hoy a la escuela secundaria argentina  tiene una atomización de todos los contenidos. El docente de química no se habla con el de biología ni con el de física y hoy las ciencias están yendo hacia una integración en base al paradigma molecular, en el cual no se puede desconectar una ciencia de la otra. Es necesario incorporar la biotecnología.

Otro punto es la incorporación de la programación como una habilidad transversal a diferentes disciplinas, no como una materia especial que tiene que ver con la informática solamente.

En el caso de la programación, que implica trabajar con lenguajes para poder comprender cómo funcionan los recursos digitales y cómo podemos interactuar con éstos desde un lugar no tan prefigurado (ver Douglas  Rushkoff Program or be programmed). ¿No habría un marco de condiciones para comenzar a implementarla como contenido transversal, ya que existen netbooks en las aulas a través de diferentes programas estatales?

Ahí tenés un problema del cuello de botella de todo esto que es la existencia o no de especialistas. Hoy si un ministro provincial intenta implementarlo no tiene especialistas, porque lo profesores de informática no saben programación. Saben enseñar Word, Excell, internet, subir y bajar archivos de la web, video en Youtube, cómo editarlo, pero no saben programación. Y quizás el otro tema es que los docentes de diferentes áreas en donde se podría utilizar la programación para aprender otros contenidos, matemáticas o ciencias exactas por ejemplo, no saben programar. No saben los elementos básicos. Finalmente el cuello de botella más importante es el de la formación docente.

¿Por qué considerás que un ministro podría plantear a mediano o largo plazo intentar desarrollar un plan en el que se formasen docentes para poder trabajar la programación en la educación?

La programación es un ejemplo. Pero si nos centramos en ella estaríamos deformando un poco la problemática, que yo considero que está más relacionada con otra habilidades no tan instrumentales.

¿Por ejemplo?

Básicamente el problema es que el docente promedio de educación secundaria no considera que pueda tomarse un tiempo para incorporar nuevas formas de conocimiento es una parte importante del aprendizaje significativo. Lo que buscan los docentes son recetas que no les hagan perder tiempo, y porque en la mayoría de los casos  no tienen formación profesional de un nivel que les permita incorporar la problemática de la construcción del conocimiento. El problema más genérico tiene que ver con esto: los países que han hecho reformas educativas profundas lo que han hecho es profesionalizar al docente. Le han dado otro nivel de formación que le permita pensar cómo incorporar la problemática de la construcción del conocimiento en la enseñanza, y a partir de eso poder proyectar estrategias que sean disruptivas de la práctica de enseñanza anterior.

Cuando planteás el proceso de construcción de conocimiento en la enseñanza ¿sería que los propios alumnos desarrollen experiencias guiadas por el docente en las que se genere conocimiento, como por ejemplo en una investigación?

Exactamente. Esa es la cuestión, porque el problema no es la tecnología. Hoy estamos en un momento en que la posibilidad de ascender socialmente y la posibilidad, a nivel colectivo, de tener una sociedad más desarrollada está relacionada, directamente, con la producción de conocimiento. No con la reproducción acrítica o la reproducción crítica sin agregado.

Muchas veces desde los organismos internacionales se plantea esto, como un discurso sobre la construcción o la transición hacia la sociedad del conocimiento, pero se lo plantea de la peor forma, que es transferir los modelos de los países desarrollados a los países en vías de desarrollo sin producción de conocimiento propio. Esto lo promueven los organismos internacionales y piensan que la transferencia para lograr eso es la colocación de una computadora en cada pupitre.

Supongamos que todas las computadoras estén funcionando en cada pupitre, que tengan una buena conexión a internet y que el docente esté capacitado para usar esa computadora. Así todo: ¿Nos va a ir bien? Yo creo que no. Por ejemplo, aún cuando Conectar Igualdad funcione perfectamente la pregunta que no tenemos resuelta es ¿Para qué hicimos todo eso? ¿Cuál es el proyecto de futuro de país que va a aprovechar esas computadoras en el aula?

Yo creo que con la ideas de país actuales hoy las computadoras no son necesarias, convendría seguir con el modelo de escuela analógica que teníamos hace 10 años, porque todavía estamos en el paradigma industrialista, que hoy cuando vamos a la fábrica, a la calle o a la plaza pública ya no existe más, porque todos están conectados on – line.

¿Pero qué implicaría eso? ¿Ser una sociedad solo de servicios y  de producción primaria o qué otra alternativa?

Bueno, ahí está la discusión. Por supuesto que requiere de una elaboración social y política y económica esto.

El problema de la construcción de la sociedad del conocimiento en los países periféricos se da en un contexto de falta de contextualización. Nosotros imaginamos a la sociedad del conocimiento en los países desarrollados y podemos tener una valoración respecto de eso, si funcionan bien o mal, y consideramos que todavía estamos en la sociedad industrial y tenemos que desarrollar la sociedad industrial.

Eso se puede interpretar como una mirada desde una vieja matriz cultural europeizante.

No se. El tema es que  todavía seguimos apostando a las dualidades donde está la sociedad de servicios o está la sociedad industrializada. Yo creo que ahí el problema  que tenemos es la triangulación.

¿En qué sentido?

En el sentido de pensar algo nuevo. De la dialéctica. De pensar que existe algo nuevo a esa oposición binaria.

Y en nuestro contexto desde tu posición en la educación, proyectando una superación posible, una síntesis superadora si se quiere de esa oposición. ¿Cuál sería el modelo a seguir y desde dónde habría que ir reacomodando el sistema educativo y sus propuestas?

Yo creo que el problema de la educación hoy, y de la escuela en particular, es que está aislada. Está encerrada en relación a  la sociedad.

La imposibilidad de conectarla a internet es quizás un indicador y hasta una metáfora diríamos. Pero no solamente eso, la conectividad social no pasa solamente por las conexiones electrónicas sino que pasa por otro tipo de relaciones de la escuela con el entorno.

De su comunidad…

Sí. Esa es la respuesta más rápida y fácil que se puede tener. Sacar a los chicos a su comunidad que la conozcan, que experimenten y que aprendan a tener un sentido crítico del conocimiento de su entorno local, pero en realidad la pregunta más profunda es sobre el conocimiento.

¿Hasta qué punto la escuela está dispuesta a poner en tensión al conocimiento, a poner incertidumbre en el conocimiento? ¿Hasta qué punto la escuela y el docente están dispuestos a conectarse con las fronteras del conocimiento, por ejemplo: a conectarse con un científico, con el pensamiento científico y el pensamiento crítico – científico y  con la universidad?

El problema que tenemos hoy es de instituciones, de la autoridad que las instituciones han provisto al orden social, y la cuestión de la escuela es formar el orden social, formar ciudadanos y personas que se puedan insertar en la sociedad. El problema que tiene la escuela es que está ante un escenario postindustrial, postmoderno, sin certezas, donde cada vez el conocimiento tiene menos autoridad y todo es relativo.

Las instituciones del conocimiento tienen menos autoridad. Están puestas en tensión, por ejemplo a través de la práctica de los alumnos de conectarse con el celular a internet y acceder a una serie de sitios  con información sobre la temática que buscan, entre ellos Wikipedia.

O el mismo científico que es increpado porque responde a intereses económicos, por ejemplo.

El problema es que hoy la escuela, para cumplir con esa función básica de formar ciudadanos e insertar personas en la sociedad tiene que hacer un trabajo muy fuerte sobre la autonomía de los individuos con el objetivo de reconstruir el lazo social. Un problema es que pareciera que mantenemos el lazo social maniatando la autonomía, reduciendo la criticidad del conocimiento.

¿En qué ejemplo podes concretar esa definición? Cuando decís maniatar ¿a qué te referís concretamente?

Yo me refiero a que hoy los chicos del secundario no tienen la posibilidad de acceder al pensamiento científico – crítico. Hoy para acceder a ese tipo de pensamiento hay que hacerlo a través de conocimientos informacionales. Hoy con el viejo método moderno del iluminismo no alcanza.

Para que una persona egrese de la escuela secundaria y pueda evaluar una información que está en internet y la distinga de la basura tiene que estar alfabetizado en medios, tiene que poder distinguir lenguajes conocer sus procesos de producción en los medios y fundamentalmente tiene que entender, aunque no sea un experto en informática, cómo funcionan los algoritmos. Porque sino Facebook, Google y todas las empresas tecnológicas lo van a envolver en un paquete, lo van a meter en una burbuja y lo van a maniatar digitalmente. Ese es el problema, y también que hoy los docentes están maniatados. Los docentes entran en Facebook y en Google y no saben cómo salir de esa burbuja que les crean.

¿A qué te referís con burbuja?

La burbuja es que los algoritmos en que se basan estos sitios nos crean un entorno personalizado para vendernos cosas. Basta con cambiar el usuario en una cuenta de estos sitios para observar cómo cambia el entorno. Y detrás de eso hay un lenguaje informático, algorítmico que nos propone recomendaciones de amigos y de productos.

Basta con ver las publicidades que aparecen en los márgenes de nuestras casillas de mails que se relacionan con los temas de los que uno habla en los mensajes. Lo que indica que las conversaciones que tenemos no  son privadas.

No son nada privadas. Estamos en un mundo  así, en el que no toda la gente tiene las habilidades para decodificar cuando le están tratando de vender algo de cuando, realmente, hay algo espontáneo y emergente. Es muy peligroso dejar a los ciudadanos a merced de esas máquinas de manipular.

¿Esas serían las ataduras?

Sí. Las ataduras son ataduras políticas y económicas, porque aquellas sociedades que no pueden generar conocimiento para generar valor económico van a ser más pobres y van a tener más desigualdad. Especialmente en los países medianos a chicos, donde no hay una masa de población suficiente, como para que el valor del trabajo siga siendo un recurso y un argumento para el desarrollo económico como es el caso de Brasil o de China que tienen una gran masa de población. Pero la Argentina no se puede dar el lujo de recurrir a la fuerza de trabajo de las sociedades industriales. Entonces este tema de la disminución de la brecha digital es un oasis, porque es fácil darle una computadora  a todos los chicos. Lo difícil es lograr que estos chicos puedan distinguir en internet qué es conocimiento, de una información basura o de una oferta comercial. O que puedan, con lo que encuentran en internet, crear lenguajes y estéticas nuevas, productos o servicios que les permitan ganarse la vida.

En una conferencia que dio Juan Ignacio Pozo en las Jornadas Internacionales para Docentes de la Feria del Libro 2014, él decía que es necesario propiciar el desarrollo de una mente hermenéutica para poder abordar la lectura de los diferentes textos que circulan en los medios digitales. Lo que sería una instancia previa para poder producir  textos propios. Esto implica la habilidad de discernir qué fragmentos y  que´contenidos de esos textos me son útiles para eso que quiero construir. En ese proceso es donde se hace necesaria la capacidad de la lectura crítica. Pozo hacía este planteo desde la pregunta: ¿Sabemos cómo leen nuestros alumnos? ¿Sabemos de qué forma leen?

Estoy de acuerdo, pero de todas formas a mí me parece insatisfactorio plantear solo la problemática en relación a las lecturas y a la capacidad de producir nuevos textos. Me parece que el problema está en la autoridad del conocimiento moderno. Hoy, los docentes que quieren reconstruir la autoridad del conocimiento no tienen muchos recursos, porque la sola idea de la autoridad no es respetada, no es un recurso en si. Hoy la autoridad ya no es una herramienta que tenga el docente para incorporar en el aula un conocimiento atractivo y motivador.

Ahí entraríamos en el rol vincular del docente, en qué tipo de construcción realiza en el vínculo con los alumnos. Si hay instancias de horizontalidad o de verticalidad en ese vínculo y en qué momentos.

No creo que las habilidades sociales del docente resuelvan esta disyuntiva, porque la legitimidad del conocimiento está dada por la conectividad. Si el aula no está conectada a internet lo que circula dentro de ella ya está invalidado.

¿Por qué  tan tajantemente?

Porque hoy los chicos le asignan a internet un valor de verdad superior al conocimiento que circula en el aula.

Hoy un alumno pasa más tiempo en su casa buscando videítos en Youtube o textos para resolver problemas que tiempo asignado al estudio.

Hay que tomarse en serio el tema  de la motivación y de la ludificación del conocimiento. Hoy hay una biblioteca completa sobre ludificación del conocimiento en las escuelas. Hay que tomarse en serio este enamoramiento de los chicos con los video juegos. Los docentes no saben cómo es un video juego, ni cómo se juega en ellos. Los docentes deberían tomar un curso sobre cómo es un video juego, por ejemplo: Sepa que es un video juego.

Sería como entrar en la lógica de un aspecto del mundo cultural de los alumnos.

Hay una brecha cultural entre alumnos y docentes. Son como dos tribus que no se pueden hablar o entender. Parte del lenguaje en común tiene que ver con internet. Si uno analiza antropológicamente el tiempo de exposición que tienen los docentes a entornos virtuales en línea es muy poco. El uso que hacen, preponderantemente, los docentes de la computadora es un uso off line.

Eso se puede poner en tensión, por ejemplo con el caso de las propuestas de los postítulos de Educación y Tic que realiza el Instituto Nacional de Formación Docente en el que hay más de 70.000 docentes de todo el país cursando en una plataforma virtual complementados con encuentros presenciales.

Bien, pero los problemas de resolver el cambio de práctica docente para que incorporen los entornos virtuales en su vida diaria requiere presencialidad. La presencialidad  no se puede resolver desde una institución centralizada.

Esa estrategia se suele dar en articulación con las diferentes provincias. Retomando la incorporación de internet en el aula ¿Qué dificultades observás más allá de las que podrían ser de orden técnico?

Internet en el aula permite desarrollar otras pedagogías al incorporar otras voces en el aula, como por ejemplo conectarse con un científico. Aunque hoy realizar una conferencia por Skype en una escuela puede ser un poco utópico hasta en las escuelas privadas de alto presupuesto, porque el principal problema de internet en la escuela no es técnico, te diría que es de consideración moral. Por ejemplo: yo me he encontrado que las escuelas que tienen presupuesto para tener internet en el aula no lo hacen porque no quieren tener problemas, sean de tipo legal o disciplinarios en lo que se puede denominar como usos indebidos de internet (acceso a pornografía, por ejemplo)

Pero resulta un poco contradictorio, porque abajo del pupitre los pibes están con el celular conectados a internet

Pero un padre no puede hacerle juicio a la escuela porque el chico esté viendo pornografía en el celular. Eso estaría dentro del espacio privado. En cambio, cuando uno oficialmente usa internet para dar clase empiezan a haber cortocircuitos en la institución.

Ahí ingresan otras lógicas de regulación en la institución.

Bueno, en ese caso la responsabilidad sale de lo pedagógico y la tiene el responsable legal de la escuela, que en la escuela privada es el dueño y en la pública es el director.  Entonces el principal problema para que llegue internet a la escuela no es un problema pedagógico, es un problema institucional. ¿Cómo se institucionaliza el uso de internet? Es una gran pregunta.

¿Cómo se resolvió en otros países?

No se resolvió. En Estados Unidos no hay un uso masivo de internet en las escuelas. Por ejemplo el presidente Obama, en febrero, sacó una especie de decreto con la iniciativa de convocar a los actores sociales comprometiendo al Estado en un plan de tres años para conectar a todas las escuelas públicas a internet de alta velocidad. Lo hacen porque plantean que en Estados Unidos el setenta por ciento de las escuelas no tienen una conexión que permita utilizarse en la clase. El dato que están dando es que solo el treinta por ciento de las escuelas tienen conexión de alta velocidad como para utilizar en la clase. La solución que le encontraron a ese treinta por ciento es que los padres firmen un permiso de buen uso de internet por parte de sus hijos. De esa manera los padres están comprometidos para el uso educativo de internet dentro de la escuela. Es una forma de atajarse y comprometer a los padres en la educación de sus hijos.

Por otro lado hay plataformas educativas que restringen ciertas funciones. Por ejemplo: Google tiene una plataforma que es Google apps de educación que no permite el uso de la red social Google+  hasta los 14 años. Entonces al instalarle el Google Apps en la institución disponen así de una red privada y los chicos no pueden utilizar esa red social. Puede utilizar google drive, google docs y los sitios que configure la escuela.

Con acceso a internet se podría trabajar con entornos personalizados para cada escuela.

Sí. Ese es el punto. Una de las ideas que intento introducir en la comunidad de  directivos de instituciones educativas es que la escuela no está cumpliendo uno de sus cometidos históricos que es que la escuela no está generando un entorno seguro y contenido para sus alumnos en el entorno virtual. Históricamente lo hizo en el entorno físico, pero ahora está el entorno virtual. Ese es el desafío de los próximos años: Cómo controlar entornos virtuales escolares en los que se  pueda educar a los chicos en una sociedad virtual. Hoy de hecho  la sociedad es presencial – física y virtual – digital. El problema es que la parte virtual de la sociedad está a medio construir. Si uno va a una empresa  o a una organización estatal tenés un entorno virtual privado, una intranet por ejemplo. En cambio la escuela no ha avanzado en ese sentido.

¿Por qué considerás que no se ha dado ese avance en la escuela secundaria?

Fundamentalmente por cuestiones técnicas, por ejemplo: que cada institución cuente con un referente técnico, si bien esos perfiles son ayudantes de informática que manejan el paquete officce y algo  más, pero no suelen administrar un entorno Moodle. Muchas veces se da que el referente técnico intenta mantener su cuota de poder frente al directivo que no sabe de tecnología y le vende “buzones todo el tiempo”. Sería necesario realizar capacitaciones para directivos para administrar entornos virtuales. El problema sería cómo capacitar a esos directivos para que tengan la autoridad informática dentro de esa escuela.

El directivo tiene que tener conocimientos tecnológicos por su rol en la institución y por tener conocimientos de docencia.

Lo que implica que pueda comprender los conceptos de ambos campos tecnológico y pedagógico y de esa manera tener la posibilidad de desarrollar proyectos que los integren

Sí. Hoy la incorporación de tecnología en la web en el ámbito de la educación se está resolviendo de otra manera, por ejemplo utilizando servicios gratuitos en internet que brindan empresas como Google. Sería bueno que el Estado brindase servicios que las empresas no van a proveer, como  por ejemplo un entorno Moodle. Hoy muchos países ya lo hacen. En Finlandia las escuelas tienen todas un conjunto de aulas virtuales en entorno Moodle.

  En el nivel de Formación Docente a nivel nacional el Instituto Nacional de Formación Docente (INFOD) cada instituto del país cuenta con un nodo con aulas virtuales, un sitio web y un blog para ser utilizado en forma gratuita por todos los actores de la institución. De esa manera se desarrollan clases y extensiones de estas en un entorno virtual personalizado en la plataforma e-educativa.

Hay un documental en internet en el que un profesor de Harvard va a Finlandia a estudiar su sistema educativo. Presencia clases, se entrevista con docentes y autoridades. Se llama The Finland Phenomenon (subtítulado en español).  Ahí se puede ver que el uso de la informática que hacen los finlandeses no es exacerbado. Hay un enfoque muy orientado a la construcción del conocimiento, más constructivista. En síntesis, lo que vas a encontrar en un aula finlandesa son dos cosas: el proyector, un dispositivo que Conectar Igualdad no puso en las aulas y es fundamental porque es la gran entrada de los contenidos de la web en ese espacio; y la otra cuestión es que todos los docentes disponen de Moodle. Allí se ven propuestas pedagógicas radicalmente diferentes.

¿En qué sentido?

Por ejemplo, cuando vas a trabajar en entornos virtuales de aprendizaje como un Moodle, las propuestas cambian en extensión. Cambia el sentido del tiempo, ya que el tiempo no es medido en horas clase, sino que puede ser medido en procesos de semanas. Como podes estar trabajando todo el tiempo con el aula abierta un docente puede desarrollar un proyecto que dure cinco semanas. Entonces el profesor pone todas las consignas en el aula  puede trabajar en el aula virtual en el tiempo y espacio de la clase física, en su casa, en la biblioteca. Pero también está el espacio de consulta presencial. De esa manera el profesor no tiene que estar al frente de la clase sino acompañando el proceso y canalizando las consultas.

Hoy lo que está pasando desde el punto de vista pedagógico y tecnológico es que las Tic le están permitiendo a la escuela hacer cosas que antes no podía hacer. A través de entornos virtuales se puede extender el tiempo y el espacio dentro del aula. Eso es un peligro para el docente que está sobrepasado de trabajo, pero si se dan todas las condiciones institucionales de regulación y también las pedagógicas el uso de los entornos virtuales permite reducir las horas presenciales a favor de una educación autónoma, porque los alumnos manejan sus horas de trabajo de una manera más libre en base a objetivos y el docente los acompaña en ese proceso.

Lo que se ve el en video de la educación en Finlandia es que el docente está contando con el entorno en línea no presencial. Eso desde el punto de vista del sistema le da a los alumnos  la posibilidad de estudiar de una forma más cercana a lo que son sus costumbres en la vida cotidiana y también los prepara para un mundo laboral que va a ser parcialmente presencial y parcialmente virtual.

Lo que creo que está pasando es que se están dando las condiciones para que la incorporación de entornos virtuales resuelvan cuestiones logísticas y económicas del sistema educativo. En Estados Unidos con el problema del huracán Catrina en New Orleans el sistema educativo colapsó. Allí muchas de las escuelas públicas encontraron a los entornos virtuales como sus principales aliados para volver a funcionar.  Me  ha pasado estudiando el programa Conectar Igualdad que había estudiantes secundarias que quedaban embarazadas y tenían sus netbook. Los docentes les proponían seguir sus estudios por medios virtuales, pero al final no lo podían hacer porque el trámite para pasar a la modalidad virtual era engorroso y tardaba un año, lo que hacía que terminasen perdiéndolo. Ahí no había un problema tecnológico, sino burocrático.  Sería necesario que la propuesta de los entornos virtuales para los Institutos de Formación Docente se extendiese a las escuelas secundarias.

Esa propuesta se pensó desde un organismo nacional específico de la formación docente, el INFOD, para todas las provincias. En el nivel de educación secundaria no existe un organismo de esas características.

No.  Creo que lo que puede generar una transformación es la combinación de educación virtual y presencial. La educación virtual sola agotó sus posibilidades de innovación, pero sí puede ser un gran aporte si se integra, estructuralmente, de forma híbrida a nivel institucional. Lo que implica que pueda implementarse de manera coyuntural, dependiendo de las circunstancias para resolver cuestiones puntuales: un proyecto, un chico enfermo, una alumna embarazada o en situaciones de crisis; por ejemplo en Argentina tuvimos hace unos años la gripe A cuando se tuvo que cerrar las escuelas un tiempo. No había estructura para  implementar un modelo complementario virtual.

Hubieron alternativas particulares en las que algún docente utilizó un blog o un Facebook, o simplemente les dio tarea a sus alumnos. Esto  nos da un marco de condiciones para relevar ese tipo de experiencias y pensar un plan más institucionalizado.

Eso está bueno para que el docente se vaya familiarizando, pero no resuelve el problema institucional, porque justamente el problema a resolver es construir un espacio virtual protegido. Todas esas opciones Blog, Facebook, o plataformas como Edmodo no son entornos institucionalizados que pueda regular la autoridad a cargo de la escuela. Esos son pequeños experimentos para-institucionales que están bien, pero no resuelven la cuestión institucional.

Decías que el e – learning agotó sus posibilidades de innovación. ¿En qué sentido lo afirmas?

En el sentido de su posicionamiento social. El e – learning empezó muy fuerte durante los años noventa, después se consolidó con el flip teaching y ahora con los Mooc´s, pero siempre ha llegado a un techo de prestigio. Es como que siempre se consideró como una educación clase B que no le da el nivel para igualar a una buena educación presencial. Esta modalidad avanzó como una alternativa para aquellos adultos que no podían cursar carreras de grado presencial o en posgrados que no se superponen con los que da la misma institución para que no le “canibalice” la matrícula.

El cambio está en la combinación de educación virtual y presencial con disponibilidad de conexión a internet en el aula.

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